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La apoplejía o derrame cerebral es un daño cerebral provocado por la interrupción del suministro de sangre al cerebro. Sus causas pueden ser las siguientes:
Algunos derrames cerebrales son precedidos por señales de alerta denominados accidentes isquémicos transitorios (TIA). Los TIA provocan la interrupción transitoria del flujo sanguíneo dentro del cerebro o en el acceso al cerebro. (La apoplejía o derrame cerebral es la interrupción permanente del suministro de sangre a una región del cerebro). Entre los TIA o señales de alerta de la apoplejía están los siguientes:
Es importante que sepamos reconocer estos graves signos de alerta. Aunque quizás no provoquen dolor y puedan desaparecer rápidamente, son señales claras de que poco después podría ocurrir un derrame cerebral. Si se le presenta cualquiera de estas señales de advertencia de apoplejía, acuda a su médico, de preferencia internista, o geriatra.
Efectos Los efectos específicos que sufra el paciente tras sobrevivir a un derrame cerebral dependerán de la ubicación y la extensión de la apoplejía. Por ejemplo, los derrames cerebrales que se producen en el hemisferio izquierdo del cerebro pueden afectar a la comunicación y la memoria, así como a los movimientos del lado derecho del cuerpo. Los derrames cerebrales que se producen en el hemisferio derecho del cerebro pueden afectar a las capacidades espaciales y de percepción, así como a los movimientos del lado izquierdo del cuerpo. En general, las apoplejías de gran amplitud (que dañan a un volumen significativo de tejidos cerebrales) provocan un mayor número de efectos e incrementan su gravedad. Aunque no hay dos supervivientes de derrames cerebrales que sufran exactamente de las mismas lesiones o incapacidades, entre los síntomas físicos, cognitivos y emocionales comunes a muchos supervivientes están los siguientes:
Diagnóstico El desarrollo de la tecnología médica ha incrementado la capacidad de los médicos para diagnosticar con exactitud los derrames cerebrales y para evaluar el daño producido en el cerebro. Sin embargo, no siempre es fácil identificar las pequeñas apoplejías, porque el paciente y sus familiares pueden pasar por alto los síntomas, atribuyéndolos a fenómenos naturales del proceso de envejecimiento, y porque se pueden confundir con los síntomas de otras enfermedades neurológicas. Como ya se apuntó anteriormente, toda manifestación de señales de advertencia de derrames cerebrales exige una evaluación inmediata de emergencia. Tratamiento Como ya hemos dicho, los signos de alerta de apoplejía exigen una inmediata evaluación médica de emergencia. Una de las razones que explican esa urgencia es que los investigadores han descubierto recientemente que el daño cerebral relacionado con el derrame cerebral puede extenderse mucho más allá de la zona directamente afectada por la apoplejía y puede agravarse en las primeras 24 horas. Los investigadores están intentando limitar o evitar ese daño secundario al investigar la posibilidad de proteger al cerebro con determinados fármacos administrados en las primeras seis horas posteriores al derrame cerebral. Cuando se produce la apoplejía es necesaria la hospitalización del paciente para determinar la causa, iniciar el tratamiento y evitar las complicaciones que pudieran surgir. La rehabilitación se inicia una vez que se estabiliza el estado del superviviente del derrame cerebral y se compruebe que se ha detenido el deterioro neurológico. Aproximadamente un 80% de los supervivientes de apoplejía presentan trastornos físicos, de la percepción y del lenguaje que se pueden curar a través de una rehabilitación adecuada. En el Centro Geriátrico Sinank’ay, la rehabilitación incluye la capacitación intensiva dirigida a la recuperación de distintos aspectos: el movimiento; el equilibrio; la percepción del espacio y del cuerpo; el control de esfínteres; el lenguaje; y nuevos métodos de adaptación psicológica y emocional. Los programas de rehabilitación tras los derrames cerebrales exigen el esfuerzo coordinado de muchos profesionales de la salud: médicos geriatras, neurólogos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas de lenguaje, etc., y en esta Residencia Geriátrica contamos con ellos. |