¿Sabes quién soy?

Catherine Lester

Podría ser una maestra, abogada, doctora, enfermera, artista, escritora, actriz, oficinista, vendedora, ama de casa, tu hermana, tu madre o tu abuela.

Al principio era casi imposible para cualquiera darse cuenta de los cambios que me estaban ocurriendo como resultado de la enfermedad de Alzheimer. Algunos días no podía recordar que día era, donde había dejado las llaves del coche, y a veces llegaba a perderme cuando iba de compras.

Siempre  me cuidaba muy bien de disimular mis errores. Por favor trata de recordar que tengo muchos cambios en mi estado de ánimo y en mi personalidad conforme avanzo en el camino del Alzheimer. Cada día es diferente para mí, como lo es para ti que me cuidas.

Hoy me vestí sola, mañana pudiera ocurrir, debido a mi pérdida de memoria, que fuera incapaz de precisar si me estoy vistiendo o desvistiendo, o tal vez no quiera vestirme...Me puse varias blusas. No siempre me las puedo abrochar bien. Quizás me puse varias blusas porque no puedo recordar si ya me puse una antes, o también, porque si no me las pongo, tal vez alguien pudiera cogerlas. Mi falda está al revés, pero yo la siento cómoda...

Mi bolso es muy importante para mí, por los tesoros que guardo en él siempre lo llevaré conmigo, día y noche, hasta que también el día y la noche e inclusive la fecha se me olviden. ¿Quieres ver lo que guardo en mi bolso? Un montón de pañuelos y servilletas de papel, dos toallas de manos, la mermelada, el azúcar y la mantequilla (casi derretida), y los cubiertos que encontré en la mesa. Las tijeras son de la enfermería. Tengo también algunas cartas, mi dinero ha desaparecido, igual que mis anteojos, alguien los tomó. Creo que esa señora de allí los tiene.

Miro sus rostros mientras ustedes me miran y escucho algunas cosas que dicen. Creyeron que no les entendía, ¿verdad? Leo muy bien el lenguaje de sus cuerpos y cuando se ven enojados me dan mucho miedo...Por favor háblenme con voz suave, mírenme de frente y díganme su nombre, sean pacientes conmigo. Quizá sea incapaz de expresarme o de entender lo que están tratando de decirme. Díganme lo que quieren que haga, la expresión de su rostro me dirá lo que voy a responderles, los abrazos son muy importantes para mí.

Háganme preguntas muy sencillas que requieran como respuesta un sí o un no, no me den muchas opciones...Conforme avanza el Alzheimer, ya no puedo encontrar el baño, ni la recámara. Si salgo, pudiera suceder que ya no sepa como volver a entrar a la casa...

A veces puedo creer que mis padres viven todavía, siendo que han muerto desde hace tiempo. Algunas veces me puedo sentar a esperar que mi padre o mi madre vengan a buscarme. Puedo ponerme a llorar porque ellos no saben donde estoy...

Mis hábitos de sueño pueden cambiar. De seis de la tarde a las diez de la noche me siento muy inquieta. Si me dejan dormir todo el día, no voy a poder hacerlo por la noche. Asegúrense que hago suficiente ejercicio, póngame música suave. Llévenme al baño antes de acostarme...

...La paranoia es frecuente al avanzar el daño en mi cerebro y dejo de ser capaz de distinguir lo que es la realidad y lo que es imaginación...Puedo pasar por periodos de alucinaciones... Un programa diurno para adultos puede ser bueno para mí, y un grupo de apoyo puede ser bueno para la persona que me atiende. Cuídense ustedes también porque yo los necesito. Las áreas enfermas de mi cerebro son las que causan los problemas que estoy sufriendo. No estoy buscando molestarles o causarles culpas, preocupaciones o trabajos extras. Yo ya ni sé quien soy, ni quienes son ustedes, pero necesito de su cariño porque ya no puedo cuidarme a mí misma. Soy prisionera de la enfermedad de Alzheimer.

Por Catherine Lester, fragmento de un escrito hecho por ella en un rato de lucidez mental.

Regresar a artículos de interés