La calidad de vida del cuidador antes y después de contar con el
apoyo del Centro Geriátrico SINANK'AY

En una encuesta realizada a principios del año 2000 con personas que tienen a su cargo el cuidado de un anciano discapacitado se les preguntó si deseaban comentar algo respecto de su calidad de vida.  Y por escrito ellas manifestaron sentimientos de angustia, tristeza, frustración, culpa, enojo, cansancio, mismos que mejoraron notablemente al contar con el apoyo del Centro Geriátrico SINANK'AY.

Entre los comentarios más reveladores, ANTES de contar con el apoyo de este centro de salud se encuentran los siguientes:  

  •       “Tengo poco que comentar. Siento que no vale la pena, con esto me siento incapaz de poder hacer nada ya por nadie, si no pude con mi mamá.”  
  •     “Mi empleo y el trabajo que desempeño es mi único aliciente en esta vida. Cuando llego a mi casa y cuando está mi mamá quisiera no sentir lo que siento: tristeza, angustia, dolor. Quisiera volar e irme muy lejos.”  
  •      “Bueno, por un lado me siento muy cansada con un agotamiento físico, pero también del alma, me siento en un laberinto sin encontrar la salida. También siento una mezcla de sentimientos: coraje, lástima, frustración."
  •       “Ha cambiado rotundamente mi vida, me angustian muchas cosas, busco constantemente paz y resignación.”  
  •      “No.”

Sus comentarios acerca de la calidad de su vida se tornan mucho más positivos y agradecidos DESPUÉS de contar con el apoyo de SINANK'AY, como los que se muestran enseguida:

  •          “Quiero decir que desde que mi esposo Mario está aquí internado mi vida se ha normalizado porque él está en manos de profesionales y especialistas para su cuidado. Y desde entonces él ha progresado en cuanto a sus movimientos y estímulos que se ve reflejado en su salud a pesar del Alzheimer.”  
  •      “Si bien, aún es una limitante tener un anciano viviendo con uno. Ahora estoy más organizada y poco a poco rescato mi ritmo de vida (si bien sé que no es de la forma que yo quisiera, si es bastante aceptable). Pero, también he descubierto situaciones gratificantes gracias a convivir con un anciano. SINANK’AY me dio la oportunidad de poder disfrutar la parte agradable ya que ellos me apoyan en lo más pesado. Además de que dejó de importarme que No me apoyen los que deben; ya que ahora lo tengo y lo tiene mi abuelita en una forma más digna.”
  •      “Cambió de una manera impresionante después de contar con el apoyo del Centro. Me sentí liberada de muchas cosas y me permitió amar y valorar más a la gente y a mi propia familia, y sobretodo a conocer la importancia del amor y el dar.”  
  •      “Me siento más tranquila. Estoy más informada de la enfermedad de mi esposo. La ayuda que recibo tanto física como emocional es muy grande. Siento que encontré alguien que me comprende.”
  •     “Así soy feliz.”
  •     “No. Sólo Gracias.”
  • Por Dra. Rosa Carvajal. La información presentada es parte de su Tesis de Maestría en Gerontología Social Aplicada, titulada: "Impacto en la calidad de vida del cuidador primario antes y después de institucionalizar a su paciente en SINANK'AY", pags. 58,59 y 60, Abril,2000.

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